Desinfección sostenible en odontología: el equilibrio entre eficacia clínica, seguridad e impacto medioambiental
Cuando se habla de odontología sostenible, la atención suele centrarse en conceptos como la energía, el plástico o los productos desechables. Sin embargo, existe un ámbito que aún no recibe la atención debida en los contenidos del sector, a pesar de ser fundamental en la rutina clínica: la desinfección. Para proteger a los pacientes, los operadores y los Productos Sanitarios, se necesitan protocolos de desinfección rigurosos; Sin embargo, si no se diseñan de forma acertada, pueden resultar ineficaces: un mayor consumo de detergentes y desinfectantes, que se traduce en un aumento de los residuos plásticos, además del riesgo de dañar las superficies y el instrumental debido a formulaciones demasiado agresivas. En realidad, el problema no es la bioseguridad en sí, sino cómo se aplica, cuando genera residuos evitables.
El reto de la bioseguridad moderna en el ámbito odontológico: proteger sin contaminar
La sostenibilidad ya no es un tema secundario en el sector médico. La OMS (Organización Mundial de la Salud) recuerda que el sistema sanitario genera más del 5 % de las emisiones mundiales y que la mayor parte procede de la cadena de suministro, es decir, de los productos, los materiales, el transporte y los procesos de compra. En odontología, este dato es muy concreto. Un análisis publicado en el British Dental Journal estima que una clínica dental en funcionamiento a jornada completa tiene una huella de unas 35 toneladas de CO2 al año, con un peso cada vez mayor de residuos y suministros.
La consecuencia práctica es sencilla, si una clínica desea reducir su impacto medioambiental sin comprometer la calidad de la atención, debe actuar sobre las actividades recurrentes. Y la desinfección es una de ellas. No porque sea el único elemento de la huella, sino porque es una actividad diaria, transversal a toda la organización y en la que pueden influir directamente quienes gestionan los protocolos, las compras y la esterilización.
El impacto químico y plástico de los protocolos de desinfección tradicionales
En un protocolo correcto, la limpieza siempre precede a la desinfección, y el nivel de intervención debe ser proporcional al riesgo real. En otras palabras: no todo requiere la misma cantidad de producto o la misma frecuencia de aplicación.
Por lo tanto, el problema de los protocolos «tradicionales» no es el uso del desinfectante en sí, sino la tendencia a excederse, como la pulverización excesiva, sobredosis, uso de fórmulas agresivas y sustitución prematura de superficies o instrumental dañado por productos incompatibles.
En lo que respecta a la salud laboral, este tema también es bien conocido en Europa. La EU-OSHA (Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo) y la ECHA (Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas) señalan que los productos de limpieza, a menudo clasificados como irritantes o sensibilizantes, pueden exponer a los operadores a riesgos por inhalación y por vía cutánea, con posibles efectos en el sistema respiratorio y en la piel, lo que refuerza la importancia de elegir fórmulas eficaces pero no necesariamente agresivas para el uso diario.
A esto se suma la cuestión de los envases. El nuevo reglamento europeo sobre envases y residuos de envases pone de relieve que, en la UE, el 40 % del plástico y el 50 % del papel se destinan a envases, y que estos representan aproximadamente el 36 % de los residuos sólidos urbanos. Por consiguiente, resulta fundamental adoptar un enfoque orientado a reducir la cantidad de envases, priorizar los materiales reciclables y aumentar el uso de materiales reciclados.
El cambio de paradigma: qué significa realmente la desinfección sostenible
Hablar de desinfección sostenible en el sector odontológico no significa utilizar menos desinfectantes. Al contrario, significa lograr la misma eficacia validada con un menor impacto ambiental y una mayor eficiencia en la gestión diaria de la clínica. Para ello, siempre es necesario establecer un protocolo sostenible dentro de la clínica. En la práctica, esto significa:
- Escoger productos probados y eficaces en función de su uso previsto específico;
- Utilizar el desinfectante en la concentración adecuada y con la dosis correcta, tal y como indica el fabricante en la etiqueta;
- Escoger productos compatibles con las superficies y el instrumental que se vayan a desinfectar;
- Garantizar un entorno seguro para el operador;
- Priorizar productos con envases y logística ecológicos.
Aquí es donde la sostenibilidad en odontología se traduce en decisiones operativas cotidianas.
Gama Sanifizer: la innovación de Euronda para la desinfección de bajo impacto
Euronda ha desarrollado la gama Sanifizer precisamente para responder a estos principios. De hecho, todos los productos de la gama cumplen la normativa MDR y están certificados mediante test de eficacia y seguridad realizados en condiciones de suciedad, de acuerdo con las normas CEN/TC 216 (Comité Técnico Europeo que define las normas para evaluar la eficacia de los desinfectantes) en laboratorios con certificación ISO 17025.
Las fórmulas, biodegradables en más del 90 % y sin EDTA, cloro, fenoles, aldehídos, nanopartículas ni sustancias CMR, se presentan en envases con un 30-50 % de plástico reciclado, en consonancia con el compromiso medioambiental de la empresa, que cuenta con la certificación ISO 14001.
La atención al medio ambiente también se refleja en la gran compatibilidad de los productos con el acero inoxidable, aluminio, PVC, PTFE, poliestireno, policarbonatos y una gran variedad de otros materiales. De hecho, las fórmulas están diseñadas para evitar microfracturas y la pérdida de resistencia de los plásticos. De esta forma, proteger el instrumental implica reducir las sustituciones prematuras, lo que limita las compras y la generación de residuos.
Pero la preocupación por el medioambiente también se refleja en la relación entre la fórmula y la eficacia de uso. Soluciones como Sanifizer Surfaces, un desinfectante con un 48 % de alcohol y boquilla espumadora para reducir la volatilidad y limitar el desperdicio, Sanifizer Wipes, servilletas de tejido no tejido biodegradable y biocompostable, o los productos concentrados Sanifizer Instruments y Sanifizer Automatic, diseñados para actuar en bajas concentraciones, demuestran que es posible optimizar el consumo y el rendimiento.
Optimizar los recursos en la clínica
En el ámbito de la desinfección, la sostenibilidad no se basa en las afirmaciones, sino en la calidad del protocolo. Un proceso es verdaderamente sostenible cuando alcanza el nivel de seguridad necesario con el menor desperdicio posible de producto y materiales. En el ámbito odontológico, esto implica trabajar en tres aspectos muy concretos: concentración, formato del producto y compatibilidad con las superficies.
El primer factor es la concentración. En la práctica clínica diaria, todavía existe la tendencia a considerar la sobredosis como una forma de protección adicional. En realidad, la concentración nunca debería elegirse «por exceso», sino en función del espectro de acción necesario, del tiempo de contacto, del uso previsto y de las instrucciones del fabricante. Cuando la dosis aumenta sin que exista una necesidad técnica real, el resultado no es una mayor seguridad, sino un mayor consumo, más residuos, más costes y una mayor exposición para el operador.
El segundo aspecto se refiere al ciclo de vida del producto. Un desinfectante no solo tiene impacto en el momento en que se utiliza, sino a lo largo de todo su ciclo de vida: transporte, almacenamiento, preparación, aplicación y eliminación. Por ello, la sostenibilidad de una fórmula también se mide por su capacidad para reducir los volúmenes manipulados, simplificar el almacenamiento y limitar los residuos en las fases diarias de uso. Por ejemplo, un concentrado bien diseñado permite obtener una gran cantidad de solución para su uso, al tiempo que se reduce el espacio necesario para su almacenamiento y la frecuencia de aprovisionamiento. En cambio, en el caso de los productos listos para usar, la cuestión no es tanto el volumen como la precisión de la aplicación. Si el sistema de aplicación dispersa el producto o libera más del necesario, el impacto aumenta sin que se obtenga ninguna ventaja operativa.
Además, existe un tercer aspecto, a menudo infravalorado, relacionado con la vida útil de las superficies y del instrumental. Los productos demasiado agresivos o poco compatibles con los plásticos y los metales pueden opacar, corroer o provocar pequeñas grietas en los plásticos (cracking) y en las superficies, lo que acorta la vida útil de bandejas, recipientes, asas, superficies de trabajo y componentes. Desde el punto de vista medioambiental, esto supone un aumento de las sustituciones, las compras y los residuos. Por ello, la compatibilidad con los materiales no es solo una característica técnica, sino un auténtico factor de sostenibilidad.
En resumen, una desinfección de bajo impacto no depende de un único factor, sino de la capacidad de combinar la eficacia microbiológica, la precisión de uso, el control del consumo y la protección de la vida útil de los dispositivos.
Desinfección sostenible: qué cambia realmente en la práctica
| Área de intervención | Protocolo tradicional de alto impacto | Protocollo optimizado de bajo impacto Sanifizer | Ventaja competitiva de la gama Sanifizer |
|---|---|---|---|
| Dosis y mezcla | Diluciones empíricas: alto riesgo de pulverización excesiva y de usar demasiado producto «por seguridad» | Dosis automática guiada: concentraciones calibradas en función del espectro de acción necesario | Ahorro económico inmediato y garantía de eficacia microbiológica sin desperdicios innecesarios |
| Logística y almacén | Manipulación de grandes volúmenes: demasiado espacio, transportes frecuentes y costes de gestión de existencias elevados | Fórmulas concentradas: reducción drástica de los volúmenes, los pesos y la frecuencia de aprovisionamiento | Optimización del espacio y reducción de la huella de CO2 asociada al transporte |
| Técnica de aplicación | Dispersión y volatilidad: pérdida de principio activo en el medioambiente y posible irritación para el operador | Aplicación controlada: sistemas de baja dispersión que maximizan el rendimiento del producto sobre las superficies | Seguridad en el trabajo: mejora de la calidad del aire y la protección de la salud del personal |
| Integridad de los materiales | Riesgo de daños estructurales: corrosión, pérdida de brillo o agrietamiento en polímeros y metales | Gran compatibilidad certificada: fórmulas que preservan la integridad de todas las superficies e instrumental | Protección de los dispositivos: mayor vida útil del instrumental y menos costes de sustitución |
| Gestión de los envases | Residuos de plástico vigen: uso masivo de envases desechables difíciles de reciclar | Envases reciclados: uso de plástico reciclado | Cumplimiento normativo y reputación: posicionamiento como empresa líder en la transición ecológica del sector |
Protección del operador: la importancia de utilizar cotidianamente productos no agresivos
Otro aspecto importante es la seguridad del operador. Por eso es importante saber qué se debe comprobar antes de elegir un producto, como el uso previsto, instrucciones, tiempo de contacto y compatibilidad con las superficies y dispositivos. También es fundamental la eficacia demostrada. Más que afirmaciones genéricas como «acción completa» o «protección total», lo que realmente importa son las referencias a normas reconocidas, como la EN 16615, que demuestra si una servilleta desinfectante realmente funciona en las superficies, o la norma EN 14476, para la validación de la actividad viricida.
Para la desinfección diaria, resulta útil optar por fórmulas eficaces pero equilibradas y por sistemas de aplicación que limiten la dispersión y la aerosolización innecesaria, además de evitar concentraciones excesivas. También en este caso, la sostenibilidad coincide con una mayor calidad del trabajo: menos residuos, menos exposición innecesaria y más control del proceso.
Hacia una clínica dental con menos desperdicio
En odontología, hablar de «cero residuos» en un sentido absoluto sería poco realista. Siempre quedará una parte de residuos sanitarios regulados. El verdadero objetivo es otro: eliminar los desperdicios evitables. Significa elegir productos que actúen en la concentración adecuada, utilizar envases que reduzcan la logística y proteger el instrumental y las superficies para prolongar su vida útil.
En este contexto, la línea Euronda Sanifizer puede presentarse de forma creíble. No como una promesa genérica de producto ecológico, sino como un ejemplo de desinfección sostenible en odontología, basada en una eficacia validada, bajas concentraciones de uso, compatibilidad de los materiales, atención a la seguridad del operador, biodegradabilidad declarada y envases más racionales. Hoy en día, la diferencia no la marca quien utiliza más productos químicos, sino quien utiliza los productos químicos adecuados, de la manera correcta y con el menor impacto posible.
FAQ
¿Cuál es la ventaja de los desinfectantes concentrados?
La ventaja no es solo económica. Un concentrado adecuado reduce los litros que hay que transportar y almacenar, simplifica la gestión del almacén y, si se combina con sistemas de dosificación correcta o con cartuchos reemplazables, disminuye el riesgo de errores en la dosis. Esto también se traduce en una mayor seguridad para el operador, gracias a una menor manipulación del producto y a una menor exposición a sustancias químicas concentradas. En el caso de Euronda Sanifizer, 1 litro de Instruments sirve para preparar 200 litros de solución y 1 litro de Automatic permite realizar 20 ciclos con Eurosafe Smart.
¿Cómo reduce Euronda Sanifizer el uso de plástico?
Toda la línea Euronda Sanifizer utiliza envases reciclables y recipientes con un 30-50 % de plástico reciclado. Además, los formatos concentrados reducen el número de envases necesarios para obtener la misma cantidad de solución para su uso. En cambio, en los productos listos para usar, la eficiencia se consigue mediante sistemas que limitan el desperdicio y la dispersión, como el pulverizador de gatillo espumante de Surfaces o el paquete de Wipes que dispensa una sola servilleta cada vez.
¿Basta con que un producto sea biodegradable para afirmar que la desinfección es sostenible?
No. La biodegradabilidad es un criterio importante, pero por sí sola no es suficiente. También se requiere una eficacia microbiológica validada, una dosis correcta, compatibilidad con los materiales, seguridad para el operador y una eliminación adecuada. Por ejemplo, las servilletas Sanifizer Wipes son biodegradables y biocompostables en lo que respecta al soporte, pero, después de su uso, deben eliminarse como residuo especial.
¿Por qué la compatibilidad con el instrumental y las superficies es un criterio medioambiental?
Porque la sostenibilidad no se refiere únicamente a la botella que acaba en la basura, sino también a todo lo que un producto puede consumir indirectamente. Si una fórmula opaca, corroe o provoca pequeñas grietas en plásticos y metales, habrá que sustituir antes el instrumental y las superficies. Por lo tanto, un desinfectante compatible contribuye a reducir los costes, las compras y los residuos a medio plazo.
REFERENCIAS
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