Desinfectantes en las clínicas dentales

La importancia de los desinfectantes en las clínicas dentales

Un pilar fundamental en la lucha contra la contaminación cruzada

En las clínicas dentales, la prevención de infecciones desempeña un papel crucial para garantizar la seguridad de los pacientes y los operadores. Los desinfectantes son esenciales tanto para el reprocesamiento del instrumental médico como para el control de los patógenos en las zonas de trabajo.

Veamos juntos los tipos de desinfectantes disponibles y las características óptimas que deben tener.

La importancia de la desinfección

Las clínicas dentales son áreas de alto riesgo de contaminación, ya que durante las intervenciones se pueden generar aerosoles y salpicaduras de sangre, saliva y otros fluidos corporales. El instrumental en contacto con la boca del paciente, como tientas, espejos y pinzas, puede ser un vehículo para microorganismos patógenos como virus, bacterias y hongos.

El uso regular de desinfectantes reduce drásticamente la carga microbiana en las superficies, el instrumental y el entorno, y evita la contaminación cruzada directa, entre el paciente y el operador, e indirecta, de paciente a paciente o de paciente a operador a través del contagio ambiental o de los productos sanitarios.

¿Qué características debe tener un desinfectante?

Para que un buen desinfectante sea considerado como tal, debe poseer determinadas características:

  • Actividad biocida correcta en función de la actividad a realizar: debe ser eficaz frente a microorganismos específicos de la actividad que se debe llevar a cabo para eliminar bacterias, virus, hongos o incluso especies más resistentes como las micobacterias.
  • Amplio espectro de acción: debe actuar sobre una amplia variedad de microorganismos patógenos.
  • Conforme a las pruebas de validación: debe ser probado y estar certificado por laboratorios acreditados de acuerdo con las normas internacionales y nacionales.
  • Ausencia de sustancias tóxicas: no debe contener sustancias nocivas para el ser humano o el medio ambiente, garantizando así la seguridad del operador y los pacientes.
  • Rapidez de acción/persistencia en el tiempo: debe actuar con rapidez para desinfectar rápidamente y tener un efecto duradero, evitando de esta forma una nueva y rápida contaminación.
  • Compatibilidad con los materiales a tratar: debe ser adecuado para su uso en superficies e instrumental específicos (metales, plásticos, vidrio, etc.) y no debe dañarlos ni corroerlos.
  • Uso de la concentración eficaz mínima: debe garantizar su eficacia utilizando la cantidad mínima de principio activo para optimizar el uso del producto.
  • Alta seguridad para el operador: debe ser seguro para el usuario y reducir el riesgo de irritaciones o reacciones alérgicas, además de fácil de manipular.
  • Respetuoso con el medio ambiente: debe ser lo más respetuoso posible con el medio ambiente, preferiblemente biodegradable y de bajo impacto ecológico.

Tipos de desinfectantes

Los desinfectantes son sustancias químicas cuyo uso provoca la destrucción de microorganismos patógenos y la inactivación de virus. Son cruciales en la primera etapa del proceso de esterilización, es decir, la descontaminación, que consiste en sumergir el instrumental contaminado en una solución desinfectante antes de que los manipule el auxiliar. El objetivo es reducir la carga microbiana del instrumental para que cuando el auxiliar tenga que manipularlo para limpiarlo o secarlo, si se lesiona accidentalmente, esté expuesto a una carga microbiana reducida en comparación con la inicial. El artículo 10 del Decreto ley [italiano] 81/2008 indica que este paso no solo mejora el nivel de esterilización, sino que también protege al operador durante las operaciones de limpieza.

Mientras que la descontaminación reduce la carga microbiana y, básicamente, reduce a la mitad el número de microorganismos aunque sin eliminarlos por completo, la desinfección los mata casi por completo, en cantidades muy elevadas y con una tasa de supervivencia mínima, apenas detectable.

En función de su actividad, los desinfectantes pueden diferenciarse entre:

  • Desinfectantes de bajo nivel: capaces de destruir la mayoría de las bacterias y los gérmenes en estado vegetativo, así como algunos hongos y virus.
  • Desinfectantes de nivel intermedio: inhiben el crecimiento y destruyen las bacterias vegetativas y tuberculosas, los hongos y los virus, pero no las esporas.
  • Desinfectantes de alto nivel: eliminan la mayoría de las formas vegetativas, bacterias, virus y esporas no patógenas.
Livelli di disinfezione_ES

Los desinfectantes no solo se diferencian en función de su actividad biocida, sino que también varían según el tipo de superficie e instrumental que se debe tratar. Es fundamental elegir el producto adecuado de acuerdo a las características del material y al tipo de contaminación:

1. Desinfectantes a base de alcohol

Se utilizan ampliamente para desinfectar superficies duras y no porosas, como encimeras, tiradores de puertas y superficies de aparatos. La concentración ideal de alcohol para la eficacia antimicrobiana se sitúa entre el 60 % y el 80 %. El alcohol también puede utilizarse en porcentajes más bajos cuando se combina con otros agentes, no solo para aumentar el espectro de acción y reducir así los efectos negativos, sino también para aumentar su compatibilidad con los materiales. Los desinfectantes a base de alcohol tienen tres ventajas: son de acción rápida, ya que se evaporan rápidamente, por lo que ofrecen una desinfección inmediata; son eficaces contra una amplia variedad de bacterias, virus y hongos; y su formato (normalmente en aerosol o servilletas húmedas) facilita su uso. Sin embargo, los desinfectantes a base de alcohol también tienen desventajas: no tienen actividad esporicida y, si están compuestos por más de un 50 %-60 % de alcohol, pueden dañar los materiales, especialmente el plástico.

2. Desinfectantes a base de peróxido de hidrógeno

Eficaces contra bacterias, virus y esporas, se utilizan ampliamente para desinfectar superficies e instrumental.  El peróxido de hidrógeno tiene un amplio espectro de acción y es eficaz en superficies porosas y no porosas. Además, es biodegradable, ya que se descompone rápidamente en agua y oxígeno, por lo que es respetuoso y no es tóxico para el medio ambiente. Asimismo, no deja residuos químicos nocivos en las superficies después de su uso, una ventaja frente a otros desinfectantes más agresivos. Al mismo tiempo, sin embargo, tiene limitaciones: en concentraciones elevadas, puede ser corrosivo para metales y materiales delicados. Además, los desinfectantes pueden ser sensibles a la luz y al calor, por lo que deben almacenarse en recipientes opacos y en condiciones óptimas de conservación para mantener su eficacia.

3. Glutaraldehído y orto-ftalaldehído (OPA)

Se utilizaban a menudo para la desinfección de alto nivel de instrumental termolábil, como endoscopios y otro instrumental delicado. Gracias a su gran agresividad, ofrecen, sin duda, un amplio espectro de acción, por ejemplo, sobre microorganismos como bacterias, esporas bacterianas, virus y hongos. Sin embargo, están clasificados como cancerígenos y tóxicos para el medio ambiente, por lo que deben manipularse con los EPI adecuados (nivel alto de protección). Al mismo tiempo, requieren un tiempo de exposición relativamente largo y un aclarado meticuloso del instrumental tras su uso para evitar el riesgo de irritación para los pacientes. Es necesaria una ventilación adecuada mediante campanas extractoras específicas para evitar que se superen los límites de seguridad ambiental.

4. Hipoclorito sódico

Es eficaz contra una amplia variedad de microorganismos, incluidos virus, esporas bacterianas y hongos. Se utiliza para la desinfección de superficies y la limpieza de instrumental, así como para la irrigación del conducto radicular durante los tratamientos de endodoncia (desvitalizaciones). Tiene propiedades oxidantes, es decir, es capaz de eliminar muchos materiales orgánicos. Sin embargo, su uso debe evitarse en superficies no metálicas porque podría provocar corrosión. Además, es irritante para la piel y las mucosas. Debe manipularse con la protección adecuada, como guantes y gafas, y debe utilizarse en zonas bien ventiladas. Es muy sensible a la contaminación orgánica, por lo que, en presencia de cargas elevadas, debe utilizarse en concentraciones elevadas (lo que aumenta los costes y la seguridad para el operador y el riesgo de corrosión).

5. Clorhexidina

Se utiliza como desinfectante antiséptico para la desinfección de la piel y las mucosas, ya que es eficaz contra muchas bacterias, virus y hongos. Se usa habitualmente en enjuagues para la desinfección bucal antes de realizar un tratamiento. Tiene una acción antimicrobiana prolongada en comparación con otros desinfectantes, ya que puede permanecer activa y seguir combatiendo los microorganismos incluso después de su aplicación. La clorhexidina suele ser segura si se utiliza respetando las indicaciones. Sin embargo, puede provocar efectos secundarios como manchas en los dientes y la lengua, alteraciones en el gusto e irritación de la mucosa bucal si se utiliza a largo plazo o en concentraciones elevadas. Es importante seguir las indicaciones del odontólogo para minimizar estos efectos.

6. Fenoles

Utilizados en algunas soluciones para desinfectar superficies, instrumental y productos sanitarios, actúan contra bacterias, hongos y algunos virus. No obstante, los fenoles pueden ser irritantes para los tejidos blandos y las mucosas (en la bibliografía se han descrito numerosas enfermedades profesionales relacionadas con la exposición al fenol), por lo que es importante utilizarlos con precaución, usando EPI con el nivel de protección más alto y siguiendo las pautas de seguridad. Muchos desinfectantes fenólicos tienen un olor fuerte y desagradable, lo que puede hacer que su uso resulte desagradable, especialmente en espacios cerrados.

Formato de los desinfectantes

Los desinfectantes utilizados en una clínica dental se presentan en diferentes formatos, cada uno de ellos con distintos fines y modos de uso:

  • Soluciones líquidas: son uno de los formatos más utilizados para la descontaminación de superficies, instrumental y manos. Estas soluciones pueden ser a base de alcohol, cloro, peróxido de hidrógeno o compuestos de amonio cuaternario. Los detergentes líquidos, como los de la línea Sanifizer, son eficaces contra una amplia variedad de microorganismos, como bacterias, virus y hongos. Se utilizan para:
  1. Limpiar y desinfectar las superficies de trabajo y los suelos.
  2. Sumergir el instrumental no estéril antes de la esterilización.
  3. Desinfectar las manos entre las visitas de diferentes pacientes (soluciones a base de alcohol).
  • Servilletas desinfectantes: son muy prácticas para la limpieza rápida de pequeñas superficies, como tiradores, reposacabezas de sillones o teclados de instrumental electrónico. Son fáciles de usar y reducen el riesgo de contaminación, ya que no requieren el vertido de soluciones líquidas. Las servilletas suelen estar impregnadas de desinfectantes a base de alcohol o soluciones con un amplio espectro de acción antimicrobiana. Descubre Euronda Wipes.
  • Aerosoles desinfectantes: se utilizan para cubrir uniformemente superficies grandes y no porosas (sillones, mesas de trabajo o dispositivos). Tras la aplicación, es importante dejar actuar el desinfectante durante el tiempo recomendado antes de aclarar para garantizar la eliminación de los microorganismos (excepto los productos de nueva generación que no requieren aclarado tras la aplicación). Descubre Euronda Surfaces.
  • Geles desinfectantes: en su mayoría a base de alcohol, se utilizan para la higiene de las manos. Son cómodos para los operadores de la clínica dental porque permiten una rápida desinfección de las manos sin necesidad de aclarado.
  • Polvos desinfectantes: son menos comunes, pero pueden utilizarse en algunas situaciones para preparar soluciones desinfectantes concentradas. Se suelen utilizar en situaciones específicas para la desinfección de superficies o instrumental que requieren un tratamiento más intensivo.

La elección del formato del desinfectante en una clínica dental depende del tipo de superficie o instrumental que se debe desinfectar, de la eficacia antimicrobiana, del tiempo de acción y de la seguridad que proporciona al operador, así como de la estructura espacial de la clínica.

Una necesidad indispensable para la protección de pacientes y operadores

En conclusión, el uso de desinfectantes en una clínica dental no solo es una buena práctica, sino una necesidad para garantizar la seguridad de los pacientes y el personal. Una desinfección adecuada reduce drásticamente el riesgo de infección y ayuda a mantener altos niveles de calidad y esterilidad en la clínica.

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